|
Si nos preguntamos cómo va a afectar este período de vacas flacas de la economía al sector relacionado con el marketing en Internet, tal vez obtengamos algunas respuestas.
Pese a que en esta primera fase de psicosis colectiva se reduzcan los presupuestos destinados a publicidad y presencia en Internet, será a medio plazo cuando las empresas descubran el bajo coste y la posibilidad real de medir resultados que nos ofrece la apuesta por el
marketing online.
Esto nos hace pensar que poco a poco tendremos que acostumbrarnos a términos como analítica web, marketing de buscadores, web tracking, índices de conversión o landing pages. Otro de los factores que posicionan de forma ventajosa este nuevo concepto de publicidad en la Red es que, por primera vez en un sistema publicitario, es el potencial cliente el que consume una publicidad después de manifestar una necesidad. Ahora, un potencial consumidor realiza una búsqueda en Internet y en función de esas palabras se mostrarán anuncios con productos o servicios relacionados a esos términos. Además, alguno de estos sistemas no repercuten en la economía del anunciante hasta que no se recibe una visita al sitio web que es enlazado en el anuncio. Sin duda, el objetivo de cualquier sitio web es que el usuario termine realizando una acción: comprar un producto, rellenar un formulario, enviar una recomendación del sitio, etc. Dos factores son fundamentales a la hora de conseguir estos resultados: 1) Experiencia de uso positiva: el usuario debe ser capaz de moverse con fluidez por el sitio. También conocemos este término como
usabilidad. 2) Persuasión: necesitamos contenidos que conviertan, que motiven a la compra, que inviten al usuario a realizar una determinada acción. De la fusión de estos dos términos surge uno denominado “
persuabilidad”, cuyos cuatro ejes son: estrategia de marketing, propuesta de valor, psicología del consumidor y experiencia de uso. |