|
En el proceso de compra, estamos tomando decisiones continuamente. Por ejemplo, si estamos pensando en comprar un móvil nuevo, ¿Qué es lo primero que hacemos? Algunos de nosotros preguntaremos a amigos o familiares, pero lo que hoy en día es indiscutible, es que iremos antes a buscar información a Internet. Pero no nos dirigiremos a la marca oficial del producto, sino que buscaremos opiniones de otros usuarios que hayan comprado el teléfono.
Se piensa que este caso sólo lo hacen unas cuantas personas, cuando en realidad, lo hace cualquiera que disponga de una conexión a la red de redes. Un comportamiento lógico, pero más presente de lo que imaginamos. Y éste, es el principal descubrimiento que ha hecho el estudio desarrollado por Reevo, donde se demuestra que la mayoría de los consumidores confían más en las opiniones de las redes sociales, antes que la recomendación de un experto (o dependiente de una tienda, por ejemplo).
Algunos datos que resumen el estudio son los siguientes:
• El 87% de los entrevistados mira las opiniones de los consumidores en la red, antes de adquirir un producto o servicio. Y el 69% de ellos, les dan veracidad.
• El 28% confía en los consejos ofrecidos por los representantes de las tiendas minoristas donde se vende el producto.
• Un 35% de los estudiados tienen más fe en las opiniones de las Redes Sociales.
Esto hace pensar que Internet, por las características propias que tiene este medio, se ha convertido en una especie de confesionario, donde la gente, a la hora de hablar de marcas, dice sus opiniones con una franqueza absoluta.

“No hables con desconocidos, pero fíate de las opiniones que hacen de los productos por la red.”
Es una situación curiosa la que estamos viviendo a través de las redes sociales, porque a pesar que en el mundo real, mucha gente no esté dispuesta a relacionarse con desconocidos (véase el tradicional dicho de “no hables con desconocidos”), sí que se fían de las opiniones de los mismos a través de la red.
En definitiva, las empresas se “tendrán que poner las pilas” y concienciarse que la relación con los consumidores no se miden en ventas, sino en percepciones, juicios y opiniones que hacen que el consumidor vuelva a comprar ese producto o servicio.
|